Más de 20 años trabajando con dueños y directivos de PyMES en su gestión humana. Roles operativos y gerenciales en industria cárnica, agro, ganadería y hotelería. Hoy ese recorrido es lo que llevo a cada empresa con la que trabajamos.
Empecé en Recursos Humanos en 2006, como analista junior en una empresa frigorífica grande en Córdoba. Liquidaba sueldos, hacía fichadas, aprendía el oficio desde adentro. Tres años después estaba en otro frigorífico cárnico — esta vez como analista sénior, ya con selección y capacitación bajo mi responsabilidad. Diez años en industria cárnica me dieron algo que no se aprende en un curso: entender cómo se mueven las personas en empresas donde el ritmo lo marca la producción, no las ganas.
Después vino el salto a un rol gerencial integral. Seis años y medio como Gerente de RRHH en una empresa multi-rubro — agropecuaria, ganadera, aeronáutica y hotelería — donde aprendí algo todavía más útil: que cada sector tiene su propia idiosincrasia y que el RRHH que funciona en una operación productiva no es el mismo que funciona en hotelería. Si no entendés eso, fallás antes de empezar.
En 2025 abrí HUMANUS. Después de dos décadas adentro de las empresas, había una conversación que se repetía: dueños y directivos que sentían que su empresa había crecido pero el equipo no acompañó el ritmo. Que querían ayuda real, no diagnósticos lindos. Que necesitaban alguien que entrara a la empresa, viera el problema desde adentro, y dejara una salida concreta — no un PDF.
Eso es HUMANUS. Una consultora chica, dirigida por una persona, con un foco muy claro: PyMES que están atravesando el momento donde la estructura ya no aguanta el crecimiento. Lo que hago hoy es lo mismo que vengo haciendo hace 20 años, solo que ahora desde afuera y para muchas empresas a la vez.
Trabajo desde Córdoba con empresas de toda la región y del interior. Conozco también la realidad del norte del país — Chaco especialmente — donde los desafíos cambian: encontrar mano de obra calificada es más difícil, la rotación es alta, y meter tecnología requiere un acompañamiento que no se hace desde un manual urbano. No es lo mismo asesorar una empresa en capital que una operación productiva a 700 km de la ciudad más cercana — conviene tenerlo claro antes de empezar.
Lo importante no es lo que entregamos al final. Es no haber empezado a actuar antes de haber entendido el problema.
Una conversación honesta de 30 a 60 minutos con dirección. Dueño, gerencia, presidencia — quien tome la decisión de empezar el proyecto. Sin formularios. Lo que se dice y lo que no se dice.
Entrevistas individuales, conversaciones informales, observación. Lo que el dueño ve y lo que el equipo experimenta no siempre coinciden.
No lo que mejor se vende. Lo que la empresa necesita. A veces son ajustes chicos. A veces es una reingeniería completa. Lo decimos con claridad.
Acompañamos la ejecución, no la dejamos sola. Estamos en las reuniones difíciles, ajustamos en marcha, sostenemos las decisiones tomadas.
Lo bueno se sostiene cuando hay seguimiento. Revisión a los 30, 60 y 90 días. Ajustes si hace falta. Eso no se cobra aparte.
No competimos con las consultoras grandes en su terreno. Tenemos el nuestro.
Hablamos como se habla en la empresa, no como se habla en un manual de RRHH. Conversación franca con dirección, sin tecnicismos vacíos. La PyME no necesita un consultor que la haga sentir chica — necesita uno que entienda cómo está parada.
No entrego un PDF de 60 páginas que el dueño no lee. Entrego equipos ordenados, KPIs activos, búsquedas cerradas, conflictos destrabados. La diferencia entre asesorar y resolver.
Veinte años en RRHH del interior — industria cárnica, agro, hotelería en empresas multi-unidad. Conozco también las particularidades del norte del país: la dificultad para conseguir mano calificada, la rotación, la tecnología en contextos rurales.
Conflictos internos, familias en la empresa, conversaciones difíciles que llevan años sin destrabarse. Donde otras consultoras se mueven con protocolo, yo me muevo con llegada humana. Casi siempre alcanza con eso.
Sin costo, sin compromiso. Primera conversación para entender si tiene sentido trabajar juntos. Te respondemos en menos de 24hs hábiles.