Acompañamos a PyMES que crecieron rápido y se quedaron sin estructura. Mapeamos competencias reales del equipo actual, redistribuimos tareas, definimos qué se reporta y a quién, e instalamos KPIs útiles. La salida no es un PDF: es un equipo ordenado y un negocio con tablero.
Si reconocés tres o más de estas situaciones, probablemente no necesites contratar. Necesites reordenar.
Todo pasa por vos. Cada decisión, por chica que sea, sube hasta dirección. El equipo no avanza si no estás.
Hay tareas que nadie sabe de quién son. Y cuando algo falla, todos miran para el costado.
La misma persona hace tres trabajos distintos. Ninguno del todo bien, porque no le da el día.
No tenés reportes de margen ni KPIs. Las decisiones se toman por intuición, no por datos.
Vivís apagando incendios. La urgencia manda todos los días. No hay tiempo para lo importante.
Creés que la solución es contratar. Pero ya sumaste gente antes y el desorden siguió igual.
Entramos a ver cómo funciona la empresa de verdad, no cómo dice el organigrama que funciona.
Reordenamos a partir de lo que ya existe, antes de pensar en sumar.
No los 40 KPIs que suenan lindos. Los pocos que la dirección necesita mirar cada semana.
La parte que casi nadie hace: quedarse hasta que el cambio se sostiene solo.
Cuando llegamos, todos los días eran un día de urgencia. Producción corría detrás de pedidos sin saber con qué stock contaba, administración no tenía reportes de margen, y nadie podía contestar con datos cuánto producto faltaba retirar del proveedor esa semana. El dueño nos dijo: "necesito contratar 8 personas más".
Le propusimos otra cosa. No empezamos contratando — empezamos mapeando lo que ya tenían. Salió a la luz lo de siempre: las competencias estaban, pero mal distribuidas. Había gente haciendo tareas que otros harían mejor, y áreas críticas sin nadie a cargo.
Redistribuimos funciones desde producción hasta administración, redefinimos qué se reportaba y a quién, y armamos un tablero con los 7 indicadores que importaban. Recién después hicimos las dos contrataciones que de verdad faltaban — sabiendo exactamente qué perfil buscar.
A los 90 días, el dueño dejó de apagar incendios. Empezó a decidir con datos.
Una llamada de 30 minutos, sin costo, para entender si una reingeniería es lo que necesitás —o si con ajustes más chicos alcanza.