Por qué una mala contratación cuesta entre 6 y 9 sueldos
Tomarse dos semanas más para elegir bien no cuesta plata. Elegir mal y rehacer todo en tres meses, sí. La cuenta es más grande de lo que parece.
"Necesitamos a alguien ya." Es la frase que más caro sale en una PyME. Porque el apuro casi nunca elige bien, y una mala contratación no cuesta un sueldo: cuesta entre seis y nueve.
Suena exagerado hasta que hacés la cuenta completa. El problema es que casi nadie la hace, porque la mayor parte del costo es invisible.
Qué incluye realmente el costo
Cuando una contratación falla, esto es lo que se paga —aunque no aparezca en ninguna factura:
- Los sueldos de los meses que la persona estuvo sin rendir.
- El tiempo del equipo que la formó, que dejó de hacer lo suyo para enseñarle.
- El costo de oportunidad: lo que esa posición debería haber producido y no produjo.
- El proceso de selección, que hay que volver a hacer desde cero.
- El clima del equipo, que se resiente cuando alguien no encaja y todos lo notan.
- En muchos casos, clientes o producción que se cayeron en el medio.
Sumá todo eso y entendés de dónde sale el número. No es una metáfora para asustar: es lo que efectivamente pierde una empresa cada vez que contrata mal.
El apuro no es una estrategia. Es un grito. Y los gritos rara vez eligen bien.
La buena noticia
Todo esto se evita casi siempre con una sola cosa: definir bien el puesto antes de salir a buscar. No es contratar más lento. Es contratar con criterio.
Las preguntas que cambian todo: ¿Qué tareas exactas hace esta persona el día uno? ¿De quién depende? ¿Quién la forma? ¿Es permanente o estacional? ¿Tiene sentido el sueldo para el perfil que pido? Cinco minutos de esto ahorran seis meses de problemas.
La empresa que se toma dos semanas más para elegir bien casi nunca se arrepiente. La que contrata apurada, casi siempre.
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